29/9/07

El espejo de La Madrastra



“La lisonja y el aplauso irreflexivos corrompen la fuente de la verdad
y hacen el efecto de una venda puesta sobre
los ojos del que camina al borde un precipicio.

De aquí el mal de la prensa oficial.
Nosotros condenamos esa prodigalidad de
los gobiernos que buscan defensores en la prensa a todo trance,
y que creen que no pueden merecer
justicia si no la compran a caro precio”.


José Hernández, Diario Río de la Plata, Editorial, 20 de agosto de 1869.



La gira neoyorquina del matrimonio reinante formó parte, sin duda alguna, de la campaña electoral de la señora de Kirchner, aunque estuviera oficialmente justificada por la participación del mandatario saliente en la Asamblea General de la ONU. Fuera de ese cuarto de hora de discurso (que genera consecuencias no sólo en la relación con Irán), Néstor Kirchner no tuvo mayores compromisos oficiales. Asistió a la photo-opportunity concedida por Bill Clinton para engalanar la galería de imágenes de la candidata; el ex presidente americano, por su parte, obtuvo un importante aporte para su fundación global. Fue la senadora la que se entrevistó con la canciller israelí y también ella la que gozó de la costosa invitación del Consejo de las Américas en el Waldorf Astoria, hipotéticamente para responder a inquietudes del establishment sobre sus planes, ideas y proyectos. La presidente de ese lobby, Susan Segal, se ha convertido en una cara amiga de la primera dama y de su esposo y se ocupó de filtrar todas las preguntas que podían perturbar a la candidata: “Las preguntas de los asistentes sobre la inflación, la deuda en default, tarifas y las correcciones en el Indec quedaron escritas en papeles que la titular del Consejo, Susan Segal, nunca le transmitió a la senadora nacional”, consignó La Nación. Muchos empresarios y consultores de bancos y otras compañías, que habían oblado 500 dólares por esa cena que imaginaban ilustrativa, se marcharon descontentos.
La señora de Kirchner no atendió (tampoco) en New York a los periodistas argentinos. “Sólo fotógrafos y camarógrafos” discriminaban los funcionarios del área de prensa, quizás por disposición del siempre afónico vocero presidencial que –al parecer- también ocupa su tiempo de trabajo en la campaña de la dama.
Tanta veda a los medios generó altercados en la delegación. El periodista deportivo y autor de libros de divulgación científica Adrián Paenza se quejó ácidamente (no en el momento, sino a posteriori) de que se hubiera impedido el acceso de la prensa a un encuentro de la candidata con algunos investigadores en ciencias que residen en Estados Unidos. “El que prohibió a los periodistas es un idiota”, diagnósticó. Pronto se supo que estaba hablando del cónsul en Nueva York, el periodista Héctor Timmerman. El asumió finalmente la responsabilidad por el hecho, aunque no el adjetivo de Paenza.
Hay que decir la verdad: no todo el periodismo estuvo fuera de esa reunión: Timmerman permitió el acceso a la agencia oficial, TELAM, y a miembros de una empresa privada de medios, llamada La Corte, que obtiene ese privilegio porque sus contratos dependen del arriba mencionado Vocero Afónico, Miguel Núñez.
Así, la campaña de la candidata oficialista no sólo es lejana porque se despliega asiduamente a buena distancia del territorio argentino, sino porque prefiere que la prensa argentina no le haga preguntas. En Nueva York, a juzgar por lo ocurrido en el Waldorf Astoria, quedó demostrado que tampoco le gustan las preguntas de extranjeros cuando apuntan a cuestiones vitales de la Argentina: inflación, crisis energética, manipulación estadística, inseguridad, tarifas, conducta a seguir con la porción no negociada de la deuda pública.
Sucede que la señora no tiene demasiadas respuestas, porque el gobierno de su marido tampoco las tiene. Así como resulta patético el ministro político cuando afirma que “no hay problemas de seguridad…es pura sensación”, así perturba el jefe de gabinete cuando sostiene que “no hay inflación”. Los técnicos de las más diversas corrientes coinciden en que la inflación roza el 20 por ciento; las manipulaciones estadísticas contaminan ya a los institutos provinciales que trabajan con objetividad y seriedad, como el de Mendoza, cuyos cálculos fueron falseados en el INDEC políticamente controlado por el oficialismo. El revoleo de números con el que se pretende esconder el proceso inflacionario provoca incongruencias sobre las que, como concluyó implícitamente la primera dama, es mejor no hablar. Por eso ella no habla. El doctor Kirchner, que no está adornado por esa continencia, sí lo hace: en Nueva York aseguró que su gobierno no ejerce ningún tipo de control de precios. “Sólo monitoreamos”. Por suerte, Guillermo Moreno no formó parte de la amplia corte que acompañó al matrimonio presidencial.
Tampoco fue invitado a la gira electoral neoyorquino el radical Cobos, candidato a vicepresidente pero gobernador de Mendoza y, en tal carácter, titular de una administración cuyas estadísticas fueron manipuladas: un testigo incómodo, en cualquier caso.
Todo concluye, de todos modos. Y también tiene un fin el pródigo viaje de campaña a Nueva York. En algún momento hay que volver a la dura realidad. En algún lugar terminan haciéndose balances de las palabras dichas al viento. Antes de la dramática hora electoral, hay lugares donde esos balances ya empiezan a cerrarse. En Gualeguaychú, por ejemplo, los asambleístas que ante situaciones electorales anteriores fueron estimulados y alentados, reparan ahora en que se están volviendo incómodos para el poder central y temen que les estén por dar el esquinazo. Miran perplejos cómo la Casa Rosada defiende hasta en los pecados de despilfarro y nepotismo a una Secretaria de Medio Ambiente (Romina Piccolotti) que trepó por la escala que pusieron ellos con su lucha, mientras la causa que sostuvieron hasta la exasperación está a punto de ser abandonada, canjeada por lo que estiman es un juridicismo capitulador. Frutos amargos del oportunismo: el conflicto se desbordó, los ánimos cruzaron márgenes inconvenientes y se generaron compromisos desorbitados porque faltaron en el inicio mismo del conflicto el diagnóstico veraz, la palabra franca y no especulativa, la política firme y prudente, la mirada estratégica levantada. Es inevitable que una atmósfera plagada por el engaño y las manipulaciones cualquier reconsideración del problema por parte de un oficialismo que jugó concientemente con fuego termine siendo considerado una traición.
La burbuja de verdades complacientes que el poder construye opera como el espejo de la Madrastra de Blancanieves y supone los riesgos advertidos hace más de un siglo por José Hernández: “hace el efecto de una venda puesta sobre los ojos del que camina al borde un precipicio”. El oficialismo se presta satisfecho a esa situación. Sus encuestadores le aseguran que la primera dama triunfará en primera vuelta, y eso para ellos es ya el logro ansiado. No sólo olvidan que, como se ha dicho de las bayonetas, los votos no sirven para sentarse sobre ellos. Fernando De la Rúa podría escribir un libro sobre ese tema.
Olvidan asimismo cosas que otros encuestadores, ajenos a la burburja, están observando. Por ejemplo: que en los electorados urbanos, en los sectores que podrían considerarse prototípicamente clase media trabajadora (ingresos familiares que rondan los 3.000/4.000 pesos), es mayoritaria una tendencia frontalmente contraria al Estilo K y lo que detectan las encuestas es que están esperando a definir su voto: quieren saber cuál es el candidato mejor dotado para triunfar sobre la señora de Kirchner, en primera o en segunda vuelta. Semejante actitud indicaría, de paso, que esos ciudadanos no tienen prejuicio alguno sobre los candidatos de oposición. Lo que esperan es eficacia para vencer. Y esto significa que, si alguno de los candidatos puede forzar la segunda vuelta, la concentración del voto opositor –anti K- en torno a ella o él, quienquiera sea, es casi un trámite.
No hay lluvia cuando el cielo está limpio. Pero con cielo nublado…

27/9/07

El liberalismo en la construcción de poder



Lo que sigue es el texto de la intervención de Jorge Raventos en el marco del Seminario Los Desencuentros de la Libertad en América Latina, organizado por la Fundación Friedrich Naumann y la Universidad de Belgrano. Del panel participaron asimismo el escritor Marcos Aguinis, el sociólogo Marcelo Leiras, de la Universidad de San Andrés y Eduardo Marty, Director Ejecutivo de la Fundación Junior Achievement


Uno de los problemas del liberalismo para desplegarse como fuerza política eficaz en nuestros países ha sido, probablemente, que el centro de su concepción se basó en lo que Isaiah Berlin llamó "libertad negativa", es decir, el proyecto de limitar la autoridad antes que desarrollarla y ejercerla. O, como resume esa postura Mario Vargas Llosa, el ver "siempre en el poder y la autoridad el peligro mayor".
Para esa visión liberal –sostiene Vargas Llosa- "mientras menor sea la autoridad que se ejerza sobre mi conducta, mientras ésta pueda ser determinada de manera más autónoma (…)sin interferencias ajenas, más libre soy".
Una mirada de esta naturaleza está, por definición, condenada al fracaso político, ya que no sólo sospecha de los poderes existentes, sino que desconfía del poder per se y renuncia a construir poder, que es el sentido de la política. Esta renuncia es un dato relevante y volveremos sobre éso.
Pero antes de avanzar en ese camino, vale la pena subrayar otro aspecto limitativo de esa visión: es la concepción, digamos, "robinsoniana" (por Robinson Crusoe, claro), que vincula la libertad con –como nos decía Vargas Llosa- "la no interferencia" ajena, con el aislamiento. Esa postura, resumida en el conocido lugar común que sostiene que "la libertad de cada uno termina donde empieza la libertad ajena", contempla como contradictorias la libertad y la vida en sociedad; concibe la soledad como el mayor volumen de libertad alcanzable (nada de interferencias).
Rastros de esa manera de ver pueden encontrarse, paradójicamente, en posturas a primera vista alejadas del pensamiento liberal, pero convergentes con ese liberalismo en ese punto: se es más libre autoexcluyéndose de instituciones como el Fondo Monetario Internacional; se es más libre rechazando los flujos comerciales, financieros, culturales que tejen el fenómeno que llamamos globalización. Posturas que a menudo son designadas como "progresistas" son descendientes de esa visión de la "libertad negativa", de ese liberalismo robinsoniano que informó en buena medida cierto pensamiento y cierta política liberal en el continente.
Otro rasgo que ha sido un obstáculo para la buena asimilación política del liberalismo entre nosotros –rasgo que muchas veces aparece en conexión con los anteriormente mencionados- ha sido la dificultad para encontrar nexos entre la idea de libertad y la historia y vivencias concretas de los pueblos americanos. Más aún: la concepción elitista de que ideas forjadas en otras realidades y para afrontar desafíos específicos y diferentes, debían ser aplicadas inclusive "a palos" y, cuando se demostraba impracticable inclusive ese método, cuando "las camisas de fuerza ideológicas eran destrozadas por sacudimientos populares", la no asimilación de esas ideas terminaba juzgándose como prueba de un supuesto "atraso" de la sociedad (mejor dicho: del pueblo, de los sectores mayoritarios). Se trataba, en rigor, y para decirlo con palabras de Octavio Paz, de "una expresión más de la rebeldía de la realidad histórica frente a los esquemas y geometrías que le impone la filosofía política (…)Los desórdenes y las explosiones han sido la venganza de las realidades latinoamericanas".
Hay un hilo sutil que vincula todos esos aspectos del liberalismo basado en la "libertad negativa" que he mencionado: sospecha de la autoridad y búsqueda de neutralizarla o disminuirla; desconfianza de todo poder; renuncia a la construcción de poder; aislacionismo, elitismo, ideologismo. Ese hilo asegura insoslayablemente la esterilidad política.
Cuando decimos Política, aludimos a una propuesta destinada a actuar constructivamente en la sociedad, creando poder social. Y la sociedad no es un archipiélago de átomos que de la nada se relacionan a través de un contrato, sino el producto de una historia: un magma original que se va desplegando y complejizando, pero en el que subsisten siempre elementos de la ligazón original. Las libertades se van desplegando en esa historia.
Esa es la concepción de un liberalismo distinto, expresado emblemáticamente en nuestro país por Juan Bautista Alberdi (pero no sólo por él). Es Alberdi quien, en su Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho cuestiona las "teorías exóticas" con su "no sé qué de impotente, de ineficaz, de inconducente" con sus "medios importados y desnudos de toda originalidad nacional" que "no podían tener aplicación en una sociedad cuyas condiciones normales de existencia diferían totalmente de aquellas a que debían su origen exótico".
Alberdi llama a reconocer la realidad, la realidad nacional, la legitimidad de un poder nacional: "El poder es inseperable de la sociedad (…la plenitud de un poder popular es un síntoma irrecusable de su legitimidad…refleja el carácter del pueblo que lo crea …"
Frente a la idea y la práctica del aislamiento, Alberdi –como lo harán también José Hernández, Olegario Andrade y otros en la misma sintonía- refuerza el concepto del vínculo. Frente al desprecio o la sospecha del poder (que, voluntaria o involuntariamente empuja a la anarquía y a su contrafigura simétrica, el despotismo) ellos apuestan a la organización, a la Constitución. Es que comprenden la clave secreta que conecta el "ser" sujeto al "estar" sujeto, conectado, ligado al Otro, a los Otros. Una clave que en idioma inglés tiene la misma palabra –subject-para el sujeto gramatical y para el súbdito. Somos sujetos, cuando estamos sujetos. Antítesis del liberalismo robinsoniano: somos más libres cuando estamos más ligados, más conectados.
Contra lo que postulan los bulliciosos posicionamientos anti-globalistas (que, irónicamente, suelen movilizarse con hábitos globalizados), la libertad y el bienestar de las personas que viven en nuestro planeta no han decrecido con la llamada globalización, es decir, con la multiplicación de conexiones y flujos comunicativos, productivos, financieros y de intercambio de las últimas décadas.
Desde la expansión de la primera revolución industrial, a fines del siglo XVIII, Inglaterra necesitó medio siglo para duplicar su producto. Cuando Japón hizo lo mismo cien años más tarde, tardó 34 años. Y cuando Corea del Sur hizo lo propio otros cien años después, le llevó sólo 11 años.. China viene expandiendo su producto desde las reformas de mercado de Deng Xiaoping a fines de los años '70 y multiplicó por 15 su riqueza en tres décadas.
No se trata de proezas apenas cuantitativas y sin consecuencias sociales. Las estadísticas hablan por si solas. Durante los últimos 40 años, la esperanza de vida en los países en vías de desarrollo ha crecido de 46 a 64 años. En los últimos 30 años, la renta media en los países en desarrollo se ha duplicado. Durante las últimas dos décadas, la proporción de la pobreza absoluta - es decir, las personas con un ingreso inferior al dólar diario - se ha reducido del 31 al 20 por ciento. Incluso, a pesar de que la población total ha aumentado en 1.500 millones de seres. Siguen existiendo grandes problemas, pero parece obvio que el mundo globalizado, en muchos aspectos, se ha convertido en un sitio mejor.
Las nuevas tecnologías y la densidad y alcance de los flujos de comunicación amplían las libertades en términos dramáticos. También se constituyen, si se quiere, en instrumentos de deconstrucción de instituciones y vínculos preexistentes. Y en motores de una ilusión nueva, pues al mismo tiempo que reducen al absurdo la postura robinsoniana y subrayan las capacidades de la libertad asociativa, la globalización y sus instrumentos tecnológicos estimulan, en cierto sentido, otro de los vicios que habíamos enumerado: la tendencia a negar los vínculos más profundos que ligan (y en gran medida determinan) los comportamientos sociales. Generan en algunos la ilusión de que la única adhesión y pertenencia relevante ha pasado a ser La Red, que la ciudadanía consiste en estar on line, que ha dejado de tener importancia la pertenencia a naciones y pueblos y que lo verdadermente importante ha pasado a ser la pertenencia a las tribus y grupos –a menudo efímeros- que se autoconstituyen en la red.
Falsa alternativa: sin duda la intensísima conectividad social que caracteriza la globalización ha generado nuevas e importantes formas de relacionamiento y de creación, definición o vigorización de identidades. Esto en absoluto desintegra identidades tradicionales. Comenta Raúl Castells: “Es claro que las identidades no sólo se reciben de la sociedad, sino que también se construyen individualmente. Pero se construyen con los materiales de la experiencia, de la práctica compartida, de la biología, de la historia, del territorio, de todo lo que hace nuestro entorno y el entorno de nuestros ancestros. Cuanto más materialmente arraigada está una identidad, más fuerza tiene en la decisión individual de sentirse parte de esa identidad”. Y sentirse parte tiene sus virtudes: “Para la mayoría de la gente, sobre todo en un mundo globalizado en el que flujos de poder, de dinero y de comunicación hacen depender nuestras vidas de acontecimientos incontrolados y decisiones opacas, la pertenencia a un algo identitario proporciona sentido y cobijo a la vez, crea un mundo propio desde el que se puede vivir con más tranquilidad el mundo de ajenidades”. En las condiciones de la globalización nuestra libertad se amplía porque estamos infinitamente menos aislados, porque estamos infinitamente más conectados con los Otros. Pero también porque nuestra ligazón a una red de identidades tradicionales, históricas, nos permiten navegar con mayor seguridad ese océano inmenso y creciente de nuevas libertades.
La idea de la desterritorialización y del vínculo cosmopolita, cósmico o internético como predominante, puede coincidir en parte con la experiencia de vida de un sector que vive más en los flujos que en Tierra Firme, que se mueve al compás de las tecnoburocracias internacionales o en funciones de la economía mundial más altamente integrada y puede habitar hoy en Filadelfia, mañana en Delhi y pasado en Oslo. Pero, aunque creciente, se trata, ése, de un sector todavía muy minoritario: la enorme mayoría de la población mundial sigue básicamente anclada a la tierra y, por lo tanto, a las identidades que fluyen de esa pertenencia.
Una vez más: una política liberal (en rigor: cualquier propuesta política, independientemente de su signo) se divorciará de la sociedad -de las personas y los grupos que constituyen la sociedad- si ignora o desprecia y si se desvincula de ese tejido multidimensional, que incluye factores de cambio y factores de permanencia, identidades tradicionales y nuevas identidades forjadas en la atmósfera de la época, tiempo y espacio, flujos y territorio. Octavio Paz lo dice bellamente, en una reflexión de carácter cultural y muy situada, pues habla de México, aunque tiene plena aplicación a la política del continente: “Nuestras obras y nuestras ideas son hijas de las bodas del tiempo y la tierra: la movilidad extrema y la obstinada estabilidad. Todo esto compromete no la realidad de nuestra cultura sino la posibilidad de reducirla a series de conceptos”.
Creo que el ideologismo abstracto que se puede imputar a las corrientes liberales, y que determinó sus dificultades para enraizarse en la política democrática argentina con pie propio y presencia vigorosa, no ha sido (ni en el capítulo de las causas, ni en el de las consecuencias) monopolio de esas corrientes. Las grandes fuerzas políticas argentinas del siglo XX (el radicalismo y el peronismo) redujeron a las corrientes liberales y a otras (marxistas, democristianas, nacionalistas) al rol no insignificante de usinas ideológicas y escuelas de pensamiento, pero las mantuvieron devaluadas en el terreno electoral, que es, por cierto, el de la legitimidad democrática.
Como consecuencia de esa dificultad para recuperar terreno en el ámbito del poder democrático -un espacio que había ocupado enérgica y creativamente a fines del siglo XIX, con la emblemática generación del 80, y que se empezó a perder con el ascenso de Hipólito Irigoyen, en 1916- sectores del liberalismo argentino buscaron la diagonal de la conspiración y el golpe de estado.
Ese pecado, que muchas veces le fue imputado, entraña, en rigor, una contradicción con los principios políticos que el liberalismo invoca. Más que un crimen, ha sido un error. En cualquier caso, todos las fuerzas políticas ensayaron en uno u otro momento el camino de la conspiración militar. Los liberales que lo hicieron quisieron encontrar por esa vía un remedio veloz a la impotencia política y se justificaron a sí mismos alegando que al menos trabajaban por la libertad económica.
Nadie podrá discutir el mérito de pensadores y aun políticos liberales en la difusión de los conceptos de la economía libre. Nadie podrá negar, tampoco, que al hacerlo desde gobiernos minados en su legitimidad democrática, propensos a los métodos tiránicos o brutales y, en definitiva, ineficaces para establecer las bases de un sistema político consistente y perfeccionable, la difusión que se tejía de día se destejía en desprestigio a la hora de las penumbras.
Puede afirmarse que recién en la década del 90 corrientes liberales orgánicas alcanzaron una dimensión política suficiente para integrarse a un gobierno democrático y legítimo y pudieron en él ocupar puestos de responsabilidad y desplegar en condiciones distintas la propagación de sus principios. Se trato de una experiencia que duró más de una década pero que no pudo garantizarse continuidad. Desde el comienzo del nuevo milenio, esa experiencia y, en general el sistema político en su conjunto, se encuentran en una crisis de la que no logran emerger.
De esa crisis no podrá salirse con una concepción como la que al principio de esta intervención definimos, con Berlin, como la de la “libertad negativa”. Esa crisis es ya la manifestación más clara de la centrifugación del poder y, en verdad, la tarea heroica que la Argentina tiene por delante es la reconstrucción del poder para eludir un proceso de disolución y anarquía.
Escribió Samuel Huntington hace ya algunas décadas: “La oposición al poder, la sospecha del gobierno como la más dañina corporización del poder son los temas centrales del pensamiento político americano". Agrega Robert D. Kaplan en un trabajo sobre el mismo Huntington: "Otro problema del pensamiento americano reside en que nuestra historia nos enseñó cómo limitar el gobierno, no cómo construirlo desde cero. Nuestra seguridad, producto de la geografía, fue ganada sin gran esfuerzo, como lo fueron nuestras instituciones y prácticas gubernamentales heredadas de la Inglaterra del siglo XVII. La Constitución regula cómo controlar la autoridad. El problema de los latinoamericanos, los asiáticos, los africanos y los países que fueron comunistas reside en cómo establecer la autoridad”.
Aunque escritos y pensados hace algún tiempo, esos conceptos tienen –en el caso de Argentina- una incuestionable actualidad. Lo que la Argentina necesita es una concepción que asocie y religue libertad y construcción de poder; tradición y modernidad; economía libre y equidad social, entendida como igualdad de oportunidades; modernidad y tradición; globalización e identidad nacional; cambio e instituciones estables. Un liberalismo que abreve en Alberdi, en José Hernández, en Sarobe (para no dar ejemplos más próximos y eventualmente polémicos) tiene indudablemente un espacio en la Argentina de la era de la globalización.

8/9/07

La vida te da sorpresas

 


Hace meses que el gobierno nacional, con el respaldo alegadamente científico de algunos estudios demoscópicos, instaló en la opinión pública la idea de que las elecciones presidenciales de octubre serían un puro trámite, que la victoria oficialista estaba garantizada y que la única incógnita que subsistía (finalmente develada en una recámara de Olivos) consistía en saber si el triunfador sería "pingüina o pingüino". Las voces de la Casa Rosada, sostenidas por un afinado coro de analistas, postulaban que la política argentina se había vuelto tan calculable como la astronomía, que la opinión pública se movería con la exactitud de los planetas, que la consagración del kirchnerismo ocurriría sin sobresalto alguno, puntual como un eclipse.
Los politólogos abundaban en argumentos: "Mientras los precios de la soja y el maiz sigan altos, hay kirchnerismo para rato", decían, por ejemplo. Otros añadían: "Las elecciones –con alguna excepción- tienden a ratificar a los que se encuentran en ejercicio del poder."
En política, sin embargo, siempre es más sencillo prever el pasado que el porvenir. Y, en rigor, hace ya un tiempo que esas teorías han sido refutadas por los hechos. A fines de 2006 ocurrió el plebiscito de Misiones. Cuando fue derrotado el gobernador Carlos Rovira en su intención –apoyada por el gobierno nacional- de incorporar una cláusula constitucional de reelección indefinida, aquellos analistas alegaron que su hipótesis no estaba en juego en ese caso, pues un plebiscito es un comicio de rasgos excepcionales.
Pero vinieron otras elecciones. Y una candidata del ARI –Fabiana Ríos- derrotó al gobernador en Tierra del Fuego y candidato de la Casa Rosada, mientras en la Capital Federal Mauricio Macri vencía simultáneamente al jefe de gobierno en ejercicio y al candidato principal del kirchnerismo.
El primer domingo de septiembre, el triunfo electoral de Hermes Binner en la Santa Fé conducida por el pejotista Obeid y la victoria política (ya consumada, mientras todavía se recuentan votos y telegramas) de Luis Juez en Córdoba al remontar los 15 puntos en contra que le asignaban las encuestas, se constituyeron en dos nuevas evidencias que refutan la hipótesis de que siempre gana el oficialismo.
Lo que más bien indican todos esos ejemplos (tanto Santa Fé, como Córdoba y la Capital Federal, además de Tierra del Fuego y Misiones…y si se quiere, así en este caso no haya todavía prueba electoral para mostrar, Santa Cruz) es un comportamiento común de las poblaciones urbanas: en todos los casos hubo una reacción política hostil al oficialismo nacional, señal evidente de la paulatina toma de distancia de la llamada opinión pública (las clases medias de las grandes ciudades) en relación con el gobierno central, del que fueron principal base de sustentación durante largos meses. Este significativo vuelco debería introducir alguna semilla de duda en la visión panglossiana de los augures oficialistas.
Aunque ese movimiento aún no se haya manifestado allí electoralmente, en Río Gallegos es ostensible para todo el mundo -en particular para el Presidente y su esposa, que en los últimos cuatro meses sólo pisaron la ciudad durante unas horas, y la abandonaron veloz y casi subrepticiamente, a las chitas callando, después de que un hombre de la confianza del matrimonio, el señor Varizat, arrolló con su cuatro por cuatro a una veintena de manifestantes antikerchineristas.
En Misiones, el voto más opositor del plebiscito se concretó en Posadas, donde el rechazo a la reelección perpetua fue de 7 a 3.
En Tierra del Fuego, Ushuaia determinó la derrota del oficialismo. En la provincia de Santa Fé, tanto Rosario como la capital provincial fueron puntales en la victoria de Binner y fue la ciudad de Córdoba la que sostuvo principalmente a Luis Juez. El candidato del Partido Nuevo -que en algún momento, cuando el gobierno nacional predicaba el credo de la transversalidad, fue una gran esperanza oficialista - olfateó el clima de la ciudad de Córdoba y en vísperas de los comicios del domingo 2 se diferenció francamente de la Casa Rosada: "Yo no soy kirchnerista", disparó. Probablemente a esa movida audaz haya que atribuirle el gran vuelco de electorado radical hacia su candidatura, en busca de una alternativa eficaz de oposición al gobierno. Ese vuelco debilitó a Negri, el candidato de la UCR, y le permitió a Juez una pulseada voto a voto con Juan Schiaretti.
Ahora bien, el gran derrotado del domingo 2 fue el gobierno nacional y su candidata presidencial, la señora de Kirchner. El socialismo triunfante en Santa Fé (con el que la Casa Rosada coqueteó extensamente) apoyará la candidatura presidencial de Elisa Carrió. El Frente por la Victoria santafesino, derrotado, debate intestinamente quiénes fueron los padres de la catástrofe. Las fuerzas justicialistas que consiguieron resistir en sus comunas y municipios observan con resentimiento al gobernador Obeid y a sus amigos de Buenos Aires, que le infligieron al justicialismo de la provincia su primera caída desde la recuperación de la democracia.
En Córdoba, Luis Juez, se considera víctima de un fraude electoral impulsado por el gobierno de Córdoba en alianza con el ala pingüina de la Casa Rosada (Julio De Vido, Ricardo Jaime y Eduardo Di Cola, titular del Correo Argentino, la sede del manipulado escrutinio del domingo 2). José Manuel De la Sota y Juan Schiaretti, por su parte, se sienten íntimamente traicionados por la Casa Rosada, a la que acusan de haber jugado a dos puntas por su reticencia fente al peronismo cordobés. Resultado: Juez, que hasta hace diez días iba a promover el voto por Cristina Kirchner, afirma ahora que hará campaña a favor del voto en blanco. De la Sota, por su parte, presiona a la Casa Rosada asegurando que la situación creada por Juez le dejará poco tiempo para ocuparse de la campaña presidencial. Y la sociedad cordobesa (acompañada por la opinión pública del país) está convencida de asistir a un fraude comparable con el que consuma habitualmente el INDEC de Guillermo Moreno cuando anuncia el aumento del costo de vida.
La candidatura de la señora de Kirchner pisa así terreno pantanoso en al menos tres de los cuatro distritos mayores del país (Capital, Córdoba, Santa Fé) además de el (política, aunque no numéricamente) significativo de Santa Cruz.
El gobierno se ve así necesitado de apuntar sus cañones a la provincia de Buenos Aires y al poderoso conurbano. Allí, sin embargo, también están ocurriendo cosas desalentadoras. La amenaza de Manuel Quindimil de no presentarse a la reeelección como intendente de Lanús debe ser interpretada como un signo de la reticencia del peronismo granbonaerense al estilo de la candidata oficialista. "A Kirchner lo conocemos, a la senadora la conocemos menos", había advertido unos días antes el camionero Hugo Moyano desde la CGT. Una frase que se encuentra en la misma frecuencia de onda que otra pronunciada por José De la Sota, en la que señaló que le gustaría una fórmula "más peronista". La señora de Kirchner, que combina boinas chavistas con costosos conjuntos de haute couture, no termina de ser asimilada por los cuadros y los votantes justicialistas que, irónicamente, son aquellos en los que su esposo ha decidido confiar su suerte en la elección.
La lejanía peronista se ve reflejada en las encuestas: en Córdoba la señora está midiendo 23 puntos, de acuerdo a los estudios que lee el gobernador De la Sota. En el Gran Buenos Aires, un poco más: alrededor de 34 y en caída. Para colmo de males, Daniel Scioli, candidato a gobernador, supera la marca de la primera dama en 12 puntos. Esto significa no sólo que la esposa del presidente puede ser forzada a una segunda vuelta, sino que el conurbano peronista –cuyo núcleo de acero es el aparato que en su momento respondió a Eduardo Duhalde y que fue notoriamente vituperado por la candidata y su marido- puede encontrar en el candidato a gobernador un referente político inependiente y más fuerte que electoralmente que la designada por el dedo presidencial.
Ese doble contratiempo ha alentado a los laboratorios de la Casa Rosada a imaginar soluciones (que pueden transformarse en nuevos problemas). Una de las fórmulas maquinadas tiene visos rocambolescos, pero vale la pena describirla. Se trataría de obrar para que Daniel Scioli, en lugar de ser candidato a gobernador bonaerense, pase a ser postulante a la vicepresidencia como copiloto de la señora de Kirchner.
¿Cuál sería la ganancia? Según los consejeros del Principe (o de la Princesa, si se quiere), los réditos son obvios: se evitaría de ese modo la antipática comparación entre los caudales electorales de Scioli y de la señora y se aplicaría el carisma del vicepresidente a traccionar votos para la fórmula presidencial, sacándola de la zona de riesgo de una segunda vuelta.
Según los cálculos de los estrategas que elucubran estos manejos, no es demasiado difícil conseguir el objetivo: primero hay que voltear la candidatura bonaerense de Scioli, algo de lo que, en rigor, pueden ocuparse los jueces bonaerenses sin demasiado esfuerzo ,apoyándose en las impugnaciones que presentarán varios candidatos opositores. El gobierno nacional se allanaría a una decisión judicial de esa naturaleza y la transformaría en rédito de la virtud: a diferencia de otros, se presentaría acatando la voz de la Justicia. Quedaría como candidato a la gobernación el matancero Alberto Edgardo Balestrini. No importaría que saque menos votos de los que podría conseguir Scioli en la misma situación, porque la provincia se gana a simple pluralidad de sufragios y no hay segunda vuelta.
Ante el contratiempo judicial, se le ofrecería a Scioli la candidatura a la vicepresidencia. Hace falta que el radical Cobos renuncie a la postulación, pero el hombre estaría dispuesto al sacrificio.
El único misterio subsistente, que obliga a la duda a los aprendices de brujo, reside en adivinar la actitud del propio Scioli. ¿Se resignaría el paciente motonauta a que le cambien un seguro gobierno provincial por un papel que ya ha desempeñado sacrificadamente durante cuatro años y pico? ¿Qué podría ocurrir si, consumada una decisión judicial que le niega la candidatura bonaerense, Scioli responde a la oferta de una candidatura vicepresidencial con la célebre frase del Escribiente Bartleby: "Preferiría no hacerlo"? ¿Qué ocurriría si Scioli decide, en tal caso, irse a su casa y esperar un tiempo, algunos meses, para lanzarse como candidato presidencial en otro turno? ¿Podría ocurrirle a la candidata oficialista, a la "ganadora segura" de encuestólogos y analistas, que se quede sin apoyos políticos firmes no sólo en Córdoba, Santa Fé y Capital, sino también en el renombrado fortín bonaerense? En la Casa Rosada deshojan la margarita.
Tal vez se atribuya a este análisis un carácter excesivamente conjetural. Sería una objeción justa. Hay que admitir, no obstante, que no son menos conjeturales los diagnósticos astronómico-políticos que dan por segura la aparición del sol cristinokirchnerista el domingo 28 de octubre. La vida da sorpresas. Como dijimos, evocando a Dante Panzeri, una semana atrás: la política es la dialéctica de lo impensado.

1/9/07

La política hasta octubre: dialéctica de lo impensado


Domingo 2 de septiembre: en Santa Fé y Córdoba, se libra una nueva vuelta de la pulseada entre un gobierno hipercentralizado y una oposición desconcentrada. En Santa Fé las encuestas vaticinan una victoria del socialista Hermes Binner, un opositor moderado, aliado –eso sí- a una antikirchnerista tiempo completo, la doctora Elisa Carrió. En Córdoba, aunque nadie quiere ostentar amistades con la Casa Rosada (ni siquiera el intendente de la capital, Luis Juez, que hasta hace poco comía de la mano de Alberto Fernández) es muy probable que el gobierno nacional se adjudique el papel de socio en un eventual triunfo de Juan Schiaretti, el candidato del gobernador José Manuel De la Sota. Atención, de todos modos, a la performance del radical Mario Negri: Córdoba es una provincia en la que la UCR tiene raíces hondas y algunas señales indican que el viejo partido está volviendo por sus fueros allí. Negri, por otra parte, no sólo contó con el apoyo de su propia fuerza; también lo han respaldado Elisa Carrió y Ricardo López Murphy.
Es extraño que esas dos figuras opositoras puedan coincidir en sostener a un tercer personaje pero hayan sido incapaces, hasta el momento, de acordar una estrategia común para la elección de octubre. Que hayan estado cerca de hacerlo agiganta, a los ojos de un amplio sector de la opinión púbica adversaria del gobierno, las torpezas que impidieron el final feliz. Aunque también alienta la ilusión de que la situación pueda corregirse antes del cierre de listas del sábado próximo.
Algunos optimistas incurables creen que todavía se puede hacer algo que les permita trabajar en conjunto para un triunfo opositor en la Capital. La hipótesis consiste en que López Murphy figure como candidato a senador en dos boletas: la del Pro, el frente al que pertenece, y la de la coalición cívica que alienta Carrió. No habría una alianza explícita entre las dos fuerzas, sino apenas una coincidencia: cada una de ellas respaldaría a López Murphy independientemente de la otra, del mismo modo como López Murphy y Carrió respaldan en Córdoba la candidatura de Negri, que va en listas de la UCR. Macri y la fundadora de ARI sostendrían al mismo candidato a senador sin por ello compartir actos ni tener la misma plataforma programática.
¿Qué ganarían esos personajes si se inclinaran por el camino que les proponen los opositores optimistas? En primer lugar, fortalecer la perspectiva de una victoria opositora en Capital, al menos en senadores. Se supone que, con el respaldo simultáneo de Macri y Carrió, la boleta de senadores encabezada por López Murphy ganaría tranquila. Para Macri, que sin estar aún a cargo del gobierno porteño ya ha comenzado a sentir la hostilidad de la Casa Rosada, todo lo que lo fortalezca hacia el futuro en esa relación es positivo y contribuye a empujar la candidatura presidencial alternativa. Por su parte, López Murphy eludiría el lazo en el que él mismo se pialó al lanzarse como candidato presidencial. Esta no parece ser la mejor oportunidad para intentar ese salto. En cuanto a Carrió, de concretarse esta conjetura táctica, sería la única de los tres personajes que jugaría su candidatura presidencial. Parece obvio que se beneficiará con una parte, al menos, de los votos de ese arco opositor.
No puede negarse que la hipótesis de trabajo, que en los últimos días llegó a los equipos de los tres dirigentes, tiene dosis parejas de audacia y voluntarismo. Esta semana se verá si “ya es demasiado tarde”, como diagnostican los fatalistas o si todavía esa fórmula o alguna próxima es capaz de superar los conjuros que durante los últimos días transformaron a las fuerzas opositoras en peones involuntarios de la estrategia oficialista.
Al comenzar septiembre, en cualquier caso, no hay analista electoral que no estime que, tal como están las cosas, la esposa y candidata del Presidente se impondrá en primera vuelta.
No obstante, casi todos esos analistas esgrimen, si no una objeción, una suerte de homenaje a la sorprendente realidad: “Gana seguro –afirman; pero de inmediato señalan:-…si en las próximas semanas no se produce alguno de esos cambios dramáticos a los que la Argentina nos somete muchas veces…pero eso es por naturaleza impredecible”…
¿Ante cuál amenaza de lluvia abren el paraguas los analistas? A decir verdad, no escasean esas amenazas. En circunstancias distintas varias de numerosas noticias que el gobierno produjo en los últimos meses pudo haber sido el inicio de una tormenta (y no cabe clausurar la posibilidad de que aún lo sea). Veamos: maletas con cocaína volando a Madrid en una línea –ya desaparecida- que sólo existía porque el gobierno la subsidiaba; maletas con dólares que llegan clandestinamente a la Argentina: una operación de lavado de dinero en un vuelo contratado por el gobierno; una bolsa con fondos misteriosos escondida en el baño de la ministro de Economía; un expediente elevado por esa misma ministra y firmado por el Presidente por el cual se indemnizaba ocultamente al grupo Grecco; facturas truchas que esconden espectaculares coimas por obras públicas; obras públicas sobrevaluadas; uso irregular de los aviones oficiales con fines proselitistas; un hombre de confianza de la pareja presidencial que embiste deliberadamente a una multitud y provoca casi veinte heridos, varios graves…
Es razonable que los augures demoscópicos se curen en salud. Es sensato considerar que en tiempos turbulentos, la política, como decía Dante Panzeri del fútbol, “es la dialéctica de lo impensado”.

30/8/07

Aborto selectivo



Una carta de lectores publicada en La Nación (jueves 30 de agosto).Ilustración: Herodes

En Italia, un procedimiento médico provocó la muerte de un feto de 15 semanas de gestación. Su madre, una mujer de 40 años embarazada de gemelas, tomó la decisión de abortar a una de ellas porque los resultados de los análisis arrojaron que sufría síndrome de Down. Por un error, se eliminó el feto “sano” y quedó el “down”, por lo que luego se concluyó la vida de ambos con un doble aborto.
Soy melliza. Mi hermana sufrió un ahogo al nacer, hecho que le provocó una discapacidad mental moderada permanente. No puedo imaginar mayor maldad que querer eliminar a una persona como mi hermana sólo porque entiende menos. Ella es un modelo de bondad y modestia, y ha sido una de mis mayores fortalezas en la vida.
Si en el futuro se pudieran detectar otrs características de las personas, ¿estaríamos abortando a aquellos que estudian menos?¿A los que tienen ojos marrones? ¿A los que no tienen condiciones para el deporte?
Tal vez la mujer de la noticia no quería conocer la bondad de la que ella misma carece, al igual que los médicos que practicaron el aborto y los legisladores que dictaron la ley.
Lo que en Italia o en la comunidad científica llaman “reducción embrionaria” yo lo hubiera llamado “mataron a mi hermana”.

Macarena Santos Muñoz

21/8/07

Geología política: La falla de Santa Cruz




Escribe: Pilar Leidi

Según los geólogos, una falla "es una rotura en las rocas de la corteza planetaria provocada por una acumulación de tensiones". Las placas, "formaciones de la corteza terrestre, son poco elásticas y se rompen a lo largo de fallas, liberando brutalmente una inmensa cantidad de energía. Al deslizarse unas contra otras, las paredes de la falla producen vibraciones que se propagan: es el terremoto".
Es probable que, en términos político-institucionales, los terremotos producidos en la Patagonia, con epicentro en Río Gallegos, sean una expresión de lo que podría bautizarse como Falla de Santa Cruz. En ese punto preciso del Hemisferio Sur se rergistra una enorme acumulación de tensiones, ocasionada, en primera instancia, por la acción prolongada de una placa cercana a la inflexibilidad, que presionó largamente sobre la situación local, para desplazarse más tarde hacia la región central. La ubicación de esa placa (plaK) en situación de centralidad geológica, generó presiones sobre otros sectores y una acumulación de tensiones sobre otros puntos, pero el desplazamiento ensanchó la falla de Santa Cruz y permitió una liberación de energía que la remisión de la plaK, su dramático deslizamiento de regreso hacia el emplazamiento original y su presión sobre placas locales sometidas y casi sofocadas por peso central sólo consiguieron transformar en vibraciones crecientes e inevitable terremoto.
El fenómeno parece incentivado por la subdivisión de la placa central en lo que las llamadas Geólogas de Género, han descripto como principio macho y principio hembra.
Aunque una mirada tradicional asignaría a todas las secciones y moléculas de la plaK central rasgos análogos y hasta idénticos, últimos registros han detectado distintos niveles de efervescencia y ebullición entre las secciones asociadas con el aparentemente declinante principio macho y las que se sienten impulsadas por el cambio que algunos, por momentos, creen leer en el llamado principio hembra. Ese diferencial de calentura incorpora nuevos elementos de tensión, que en este caso se proyectan del centro a la periferia de la plaK y generan, por simpatía o antipatía, remezones en ubicaciones más lejanas.
El pronóstico geológico aventura que la conmoción provocada por la falla de Santa Cruz, que ha impulsado ya la llamada Erupción Varizat, puede inducir la emergencia de fenómenos telúricos en distintos puntos de la geografía nacional, hasta poner en riesgo la propia centralidad de la plaK y su capacidad para contener un orden geológico que ya se ve amenazado por múltiples e inesperados fenómenos.
Los estudiosos aseguran que tales movimientos tendrán lugar ineludiblemente, aunque no se animan todavía a pronosticar si los estallidos ocurrirán antes o después de octubre.

18/8/07

SANTA CRUZ EN LLAMAS TRAS REACCION HOMICIDA DE UN PINGÜINO


CRISIS TOTAL EN GOBIERNO DE PERALTA.
TROPAS CUSTODIAN LA CASA DE LOS KIRCHNER.


Mientras Néstor y Cristina Kirchner siguen sin aparecer la provincia que gobernador por décadas se aproxima minuto a minuto a una situación de convulsión social y pone contra las cuerdas al frágil gobernador y candidato oficialista Daniel Peralta.

La marcha de este mediodía organizada para repudiar la homicida embestida del ultrakirchnerista Daniel Varizat contra trabajadores santacruceños, derivó en previsibles piedradas contra la Casa de Gobierno de Santa Cruz.

Información en www.lapoliticaonline.com.ar

El cristinismo, el álgebra y la aritmética






Tal vez la Casa Rosada considere que el episodio de la valija con 800.000 dólares pasará al olvido después de que los dos gobiernos involucrados –Argentina y Venezuela- hubieron echado lastre por la borda. Néstor Kirchner se desprendió muy pronto de su encargado de negocios de facto ante Caracas, Claudio Uberti, y reclamó que el régimen chavista compartiera el gasto con una medida compensatoria, que finalmente obtuvo: el viernes se dio por aceptada la renuncia de Diego Uzcategui Matheus, presidente de la filial argentina de Pdevesa, la petrolera estatal venezolana, y mano derecha de Rafael Ramírez, el poderoso ministro de Energía y Petróleo de Hugo Chávez.
Sin embargo, es improbable que un expediente como el que se abrió en el Aeroparque porteño en la madrugada del sábado 4 de agosto sea archivado por el mero alejamiento de dos adláteres. El cargamento irregular de casi un millón de dólares estadounidenses luce como la pista de una vasta operación de lavado de dinero. Y el lavado es un delito minuciosamente investigado por el poder internacional, porque suele ser el síntoma revelador de males mayores: crimen organizado, narcotráfico, terrorismo, corrupción. Fue a instancias de la preocupación internacional por esas amenazas que, a principios de siglo, en el país se puso en marcha la Unidad de Información Financiera (UIF), una organización de inteligencia sobre la que algunos sectores oficialistas han procurado asentar sus reales y que soporta en estos días una crisis de conducción.

Esta semana, Adrián Ventura, en La Nación, apuntó un dato que permite comprender por qué, pese a los gestos simétricos de Caracas y Buenos Aires, el tema de la valija difícilmente deje de estar en la agenda política. “La UIF es un organismo argentino que forma parte de una red internacional de lucha contra el lavado de dinero. Según una fuente con contactos en ese mundo, fue una agencia de inteligencia extranjera la que anotició a las autoridades de Aeroparque sobre la llegada del maletín venezolano. Ante una advertencia categórica y clara, la valija fue secuestrada”. Es plausible conjeturar que la “advertencia categórica y clara” no se limitó al secuestro de la valija, sino a la necesidad de tirar de ese hilo conductor para descubrir todas las implicancias y ramificaciones del operativo. La frecuencia de los vuelos especiales venezolanos a Buenos Aires y de las visitas a Carcas de personajes como Uberti, en su rol de encargado de negocios de facto se suman al hecho de que la mayoría de unos y otros vuelos dejaran a sus pasajeros en la llamada “zona militar” del Aeroparque, punto de arribo y de partida de los vuelos presidenciales, cuyas instalaciones no cuentan con escáneres. “En ese sector especial –informó La Nación- pidió detenerse hace dos semanas el chárter aéreo que trajo al en ese momento director del Occovi, Claudio Uberti, y a sus acompañantes, entre ellos, el misterioso Guido Alejandro Antonini Wilson. No pudo hacerlo porque no había lugar para estacionar el avión de Royal Air”. También Horacio Verbitzky, en Página 12, señaló ese dato: “El Gerente de Coordinación de Royal Class, Flavio Mansilla, solicitó que se habilitara la Terminal Sur para el arribo del Citation X N5113S”. Al hacerlo –agrega el columnista- indicó que el vuelo traía “pasajeros de la Presidencia Argentina”.
Pero ese sábado esa terminal estaba ocupada con otros aparatos y el avión de Royal Class no fue autorizado a parar allí. Según La Nación, Uberti había usado “repetidamente el sector militar en la llegada de sus viajes al exterior en vuelos chárteres. Si esta vez hubiese ocurrido lo mismo, la valija de Antonini Wilson no sería famosa, simplemente porque ante la ausencia de escáneres nada hubiera delatado los fajos de billetes”. Conviene no confundirse, sin embargo: el azar no siempre es caprichoso.

La irrupción del cristinismo

En rigor, hay sectores del oficialismo convencidos de que el azar no tuvo nada que ver con el episodio de Aeroparque; adictos a las explicaciones conspirativas, imaginan más bien que fue una expresión de la lucha interna entre pingüinos auténticos y cristinistas, dos bandos virtuales en que últimamente se fracciona el oficialismo que tienden a agrupar, respectivamente, a los que creen que serían despedidos en una eventual administración de la señora de Kirchner y a quienes creen que formarán parte de ella. Alberto Fernández (a quien los rumores enrolan en el bando cristinista) no deja de proclamar su inocencia cada vez que un suceso complica la vida de su colega de gabinete Julio De Vido, epítome de pingüinismo puro y duro.
Si bien se mira, aunque la situación de la valija haya estallado por causas diversas, el episodio inevitablemente se inscribe en esa incipiente lucha fraccional. Los cristinistas tienden a interpretar el “cambio que recién empieza” como una promesa de puestos que quedarán vacantes después de apartar de ellos a personajes mediáticamente vulnerables, como Uberti. Verbitzky –periodista y asesor oficial- transcribe fragmentos de una conversación muy ilustrativa (y lo hace con tanto detalle como si él mismo hubiese sido testigo o parte):
“–El nuevo mandato es la oportunidad de oxigenar el gobierno. Julio no puede seguir.
–No se equivoquen, que quienes le apuntan a él atacan a Kirchner.
–Seguro. Por eso tiene que irse. Le apuntan y le pegan siempre.”

En verdad, el cristinismo no parece ser otra cosa que una operación de lavado del kirchnerismo, un maquillaje destinado a pasar mejor el escrutinio de los sectores bienpensantes. Inclusive eso es aun más una conjetura que una evidencia, ya que la candidata oficialista se cuida mucho de incluir elementos de la realidad en su discurso. Prefiere un tono, digamos, docente y abstracto, como el de su discurso la tarde de presentación de la fórmula oficial, que completa el gobernador de Mendoza (un radical K). Esa tarde la señora de Kirchner ofreció algo parecido a una clase de instrucción cívica para aludir a esa nueva versión de la Alianza, unida por el pegamento de la Tesorería, que ha tomado el nombre Concentración Plural después de abandonar el de Transversalidad. La primera dama no está, obvio, en condiciones de pedir explicaciones al gobierno del que ella forma parte protagónicamente por el escándalo de la valija. Tiene que atenerse a la historia oficial, a las excusas oficiales, a los pequeños sacrificios oficiales (como el de Uberti y el de la joven Victoria Bereziuk, otra de las viajeras frecuentes a Caracas). No puede avanzar más: lo de ella (en relacióncon el gobierno) no es cirugía estética, es apenas maquillaje liviano. Más sombra que delineador.
Tampoco hay programa, sólo generalidades. Y eso que la realidad presenta muchos interrogantes. El vertiginoso ascenso del índice de riesgo país de la Argentina en medio del torbellino financiero internacional es un inequívoco signo de vulnerabilidad. ¿Qué respuestas ofrece la señora a esos desafíos? Misterio.
Por otra parte, a veces las abstrusas generalidades que le acerca algún politólogo amigo y que ella despacha con tono doctoral o con puño crispado desde su atril de campaña, le vuelven a la señora como boomerangs. En Río Gallegos, donde hacía meses que no podía pisar una de sus residencias, la primera dama y candidata se indignó el viernes contra la violencia. Casi a la misma hora, uno de sus amigos santacruceños, funcionario local, provincial y nacional de su esposo –Daniel Varizat- lanzaba su cuatro por cuatro Grand Cherokee contra un sector de la manifestación de unos tres mil santacruceños que protestaba contra el doctor Kirchner y sus delegados del gobierno provincial. Varizat dejó un tendal de heridos, cuatro serios y uno de gravedad. Alguna vez la primera dama deberá descender del álgebra a la aritmética para ponerle un nombre concreto a los males generales que enumera. Se encontrará, seguro, con muchos apellidos de gente próxima.

15/8/07

Cristina no es Perón y Cobos no es Balbín


UN COMENTARIO DE VICTOR LAPEGNA SOBRE
EL LANZAMIENTO DE LA FORMULA OFICIALISTA

La candidata a presidente por el Frente para la Victoria, Cristina Fernandez de Kirchner, al hablar en el acto del Luna Park en el que se presentó la fórmula en la que la acompaña el ex radical mendocino Julio Cobos como candidato a vicepresidente, aludió al encuentro entre Ricardo Balbín y Juan Domingo Perón como antecedente histórico de la concertación (¿habrá que llamarla koncertación?) entre los K que proceden del pronismo (como ella misma) y los K que proceden del radicalismo (como Cobos).
La referencia impone algunas aclaraciones, en homenaje a la verdad histórica y a la ubicación política.
La primera aclaración, aunque obvia, resulta imprescindible: Cristina no es Perón, no lo puede ser y ni siquiera parece que quiera serlo y Cobos no es Balbín, no lo puede ser y carece de importancia si quiere o no quiere serlo.
La segunda precisión, menos obvia, consiste en tratar de entender el sentido histórico y político esencial que tuvo aquella reconciliación entre los dos veteranos dirigentes del justicialismo y del radicalismo y una pista importante para esa comprensión la brinda una frase del recordado discurso de Balbín al despedir los restos mortuorios de Perón: “un viejo adversario viene a despedir a un amigo”.
En 1972, cuando Balbín saltó la tapia de la casa de la calle Gaspar Campos para reunirse con Perón y concretar el abrazo histórico entrambos, lo que estaban diciendo a todos es que, sin dejar de ser adversarios políticos, estaban dispuestos a hacerse amigos y dejar atrás los enconos del pasado, que no eran leves.
Recordemos que en 1952, siendo presidente, Perón había dispuesto que lo metieran preso a Balbín, entre otros motivos para que creciera su figura como líder de la oposición radical, entendiendo que era un rival menos sólido que Arturo Frondizi, quien disputaba al “Chino” la jefatura de la UCR.
Balbín, por su parte, había respaldado el golpe de Estado del 16 de septiembre de 1955 y al gobierno dictatorial de Pedro Eugenio Aramburu y en 1963 accedió a que Arturo Illia asumiera la Presidencia después de unas elecciones en las que la fórmula de la UCR apenas había recibido el 23 por ciento de los votos y en la que el peronismo había sido proscripto.
Finalmente, en 1966, una parte del peronismo acompañó el golpe de Estado que derrocó a Illia y llevó a la presidencia al general Juan Carlos Onganía, interpretando así la consigna de Perón que aconsejaba “desensillar hasta que aclare”.
Bastan estos ejemplos para mostrar que Perón y Balbín se habían enfrentado no ya como adversarios, sino como enemigos políticos y que uno y otro habían apelado al recurso de la violencia, tolerando que se vulnerasen la Constitución y la ley para dirimir sus disputas.
Por eso, con el abrazo que se dieron en 1972, Perón y Balbín estaban diciendo implícitamente a todos que seguirían siendo adversarios políticos, cada uno orgulloso portador de la identidad específica que los diferenciaba, pero que renunciaban al recurso de la violencia y asumían su disposición a ser esclavos de la ley, asumiendo esos principios arquitectónicos de la lucha política en democracia y por eso, sin dejar de ser adversarios, podían ser amigos.
De ahí que, en las elecciones de septiembre de 1973, Perón fue candidato a presidente en la fórmula del Frente Justicialista de Liberación (FREJULI) en la que la candidata a vicepresidente era su esposa, María Estela Martinez de Perón y enfrentó a Balbín, quien encabezó la fórmula presidencial de la Unión Cívica Radical (UCR), en la que Fernando De la Rúa lo acompañaba como candidato a vicepresidente.
El abrazo de Perón y Balbín, en consecuencia, fue un gesto de mutua aceptación de las diferencias entre uno y otro, de respeto a la identidad respectiva que, haciéndoles ser adversarios, no les impedía ser amigos.
Es sabido que aquel gesto de madurez democrática y de amor al otro que es y sigue siendo diferente protagonizado por Perón y Balbín en 1972, no fue debidamente entendido y asumido por quienes éramos seguidores de uno y otro y en esa pequeñez ante la grandeza reside una de las causas de la historia trágica que los argentinos vivimos después del 1 de julio de 1974, incluido el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, dado apenas siete meses antes de las elecciones presidenciales que estaban convocadas para octubre de aquel año.
Vista así aquella experiencia histórica, parece innecesario subrayar que de ningún modo puede ser considerada un antecedente histórico de la actual concertación (¿o koncertación?), en la que quienes se asumen como K tienden a renunciar a la identidad peronista y radical que tenían y a considerar enemigos a quienes no aceptamos dejar de ser radicales a la manera de Balbín y peronistas a la manera de Perón.

Víctor Lapegna
Buenos Aires, 15 de agosto de 2007,Día de la Asunción al Cielo de la Inmaculada Virgen María

Kirchner: Al frente por la Victoria

CONOZCA A LA VICTORIA COMO LA CONOCE EL PRESIDENTE

       

Posted by Picasa
El Presidente celebra. El chavizta Antonini ya no está en el país. Su esposa Cristina F. ya lanzó la fórmula oficialista. Uberti medita en un country y no será convocado por la Justicia por varios meses. ¿Y la Victoria? Victoria Carolina Bereziuk (arriba izquierda) es la agraciada secretaria que viajó desde Venezuela acompañando el attaché con 800.000 dólares. Uberti la cubría, la primera dama la odia, Kirchner va al frente por la Victoria.

11/8/07

Agosto, un mes cruel



El sábado 4 de agosto no fue un día feliz para Néstor Kirchner.El primer disgusto de esa mañana no fue contemplar por televisión, desde la residencia de Olivos, las tribunas de la Sociedad Rural pobladas de carteles adversos a su gobierno y escuchar el crítico discurso del presidente de la tradicional entidad, Luciano Miguens. Antes de esos malos tragos había apurado otro, más tempranero. Su amigo Claudio Uberti, formal responsable de supervisar y licitar rutas nacionales y encargado de facto de sostener negocios y relaciones con la Venezuela chavista, le había informado de un inconveniente ocurrido en el Aeroparque Jorge Newbery, al regresar de Caracas en un avión alquilado. El ánimo presidencial no era de los mejores cuando observó en la pantalla al secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, cuando aplaudía diplomáticamente el discurso de Miguens. “¡Llámenlo y díganle que salga de ese palco ya mismo!”, gritó. De inmediato en la pantalla se reflejó la fuga del secretario.
El titular de la Sociedad Rural había dicho cosas muy fuertes en defensa de su sector, particularmente de la maltratada ganadería, y había ido más lejos: “Cuando el actual gobierno asumió –evocó, por caso-, se requería una cosecha para equiparar el gasto público, mientras que ahora se requieren por lo menos tres cosechas(…) El derecho a trabajar y ejercer toda industria lícita, a transitar libremente, a comerciar, a publicar ideas sin censura, a disponer de la propiedad y a asociarse con fines útiles son condiciones no sólo para invertir, sino necesarias para convivir”, había agregado Miguens. Y también: “Sin los valores esenciales que supieron ser los de nuestros padres estaremos a merced de la arbitrariedad de líderazgos sin sustancia ética”.
En la Residencia de Olivos se respiraba irritación. Kirchner instruyó al jefe de gabinete para que él, Aníbal Fernández y el sucesor de Felisa Miceli respondieran con dureza los conceptos de Miguens y para que se lanazara a intendentes propios y dirigentes empresarios y gremiales amigos a golpear contra la Sociedad Rural en particular y el campo en general. “Hay que aislarlos rápidamente”, reclamó.
El enérgico discurso de Miguens, que reflejó el malestar del campo, fue interpretado por la Casa Rosada en clave política: la estrategia del miedo, que fue útil para disciplinar al empresariado durante un largo período, pierde eficacia a medida que la sociedad incrementa su hastío y a medida que más amplios sectores sectores descubre el paulatino debilitamiento oficial. Todo un problema para un Kirchner a quien el temor le ha resultado extremadamente funcional.



La otra mala noticia

La mala noticia que le había adelantado bien temprano su amigo Uberti parecía, entretanto, contenida. En la fría madrugada de ese sábado, la diligencia de agentes aduaneros y miembros de la policía aeroportuaria había descubierto un maletín con 800.000 dólares en billetes no declarados, entre el equipaje descargado del impecable Cessna Citation alquilado por la empresa estatal ENARSA en el que habían arribado el presidente de esa compañía, Ezequiel Espinosa, el shadow ambassador Uberti, una agraciada muchacha argentina, Victoria Bereziuk, y cinco venezolanos. Al parecer, la sorprendente aparición del cargamento había conseguido encuadrarse como una mera infracción aduanera. Eso sí: resolver el asunto resultaría caro –esa “infracción” se multa con un importe igual a la mitad de lo que pretende introducirse irregularmente-, pero parecía posible eludir el escándalo político y mediático y asordinar los sucesos ocurridos en el Aeroparque, las discusiones con los empleados aduaneros, las amenazas, el intento de cohecho. El ruido de la Rural, inopinadamente, tenía un costado favorable: atraía la atención periodística hacia otro punto.
Pero el lunes 6 la situación llegó a los medios: ese día se supo que “un venezolano” había tratado de introducir irregularmente esa suma y que había invocado formar parte de la “misión de avanzada” destinada a preparar la inminente visita del Presidente de Venezuela, Hugo Chavez. Al día siguiente, Ambito Financiero informó que Claudio Uberti, hombre de confianza del ministro Julio De Vido y del presidente Kirchner, había volado en ese avión. Ese mismo martes se supo que el avión Cessna había sido alquilado a la empresa argentina Royal Class, que la estatal ENARSA había pagado más de 90.000 dólares por ese vuelo, y que un venezolano llamado Guido Alejandro Antonini Wilson había asumido la titularidad del maletín con los dólares. Todavía no había trascendido que, en el Aeroparque, les había gritado a los policías aeroportuarios: “¡Llévense el dinero: yo soy un soldado. No me van a sacar de dónde viene ni adónde va!”. La embajada venezolana y el propio Chávez desmentían que el gobierno venezolano tuviera algo que ver con el dinero del maletín o con su portador, auqneu lo cierto es que los otros cuatro venezolanos llegados en el Cessna eran miembros de la petrolera estatal venezolana Pedevesa. El gobierno argentina mantenía su hermetismo. Recién empezó a quebrar ese silencio el miércoles, con un comunicado de prensa de ENARSA, en el que reconocía su responsabilidad en el vuelo, justificaba el viaje en el hecho de que su titular, Ezequiel Espinosa debía suscribir un acuerdo en Caracas y daba la lista de pasajeros.

Hacer de la necesidad, virtud

Al día siguiente, jueves 9, cuando ya era evidente que la antigua ilusión de mantener contenida la información se había desvanecido, cuando la noticia y las dudas recorrían los medios de muchos países y la prensa reclamaba explicaciones, el presidente, a través de Julio De Vido, renunció a Claudio Uberti. “Cometió un error”, explicó el ministro.
Kirchner tenía agendado para ese mismo jueves por la tarde un acto que Uberti debía coprotagonizar. El presidente quiso, en principio, evitar esa foto. Después de ejecutar a Uberti, Kirchner salió a transformar la necesidad en virtud y exhibió esa descarga de lastre como una prueba de que su gobierno “combate la corrupción”. No explicó, eso sí, la demora oficial.
En cualquier caso, por otra parte, el apartamiento de Uberti está lejos de cerrar el asunto; el gobierno debe dar más explicaciones sobre estos hechos que –la forzada renuncia de Uberti es una confesión de parte- implican graves irregularidades. ¿Por qué motivo se debe ir Uberti y el gobierno sostiene, en cambio, a Ezequiel Espinosa? Este es, después de todo el responsable de alquilar el avión en el que viajaron el venezolano Antonini y la valija repleta de dólares. No parece razonable dar por sentado que el rol de facto de Uberti (canciller paralelo para Venezuela) se sobreponga a las obligaciones legales de Espinosa. Puede ser que Uberti tuviera más mando de que el presidente de ENARSA por la cuantiosa naturaleza de sus funciones prácticas, pero las obligaciones legales en este caso ponen a Espinosa por encima.
Además, si se trataba de volar a Caracas para “suscribir un acuerdo sobre infraestructura para el suministro de gas licuado”,¿no le alcanzaba a Espinosa con un pasaje de primera clase en una aerolínea comercial, si quería viajar lujosamente?

La intervención venezolana


Más asuntos para dar explicaciones: puesto que el gobierno, en su primer reflejo defensivo, procuró echar las culpas del maletín con dólares al gobierno venezolano, ¿hará alguna movida diplomática en ese sentido? ¿Reclamará acciones? ¿Preguntará cómo puede ser que las autoridades aeroportuarias y aduaneras venezolanas hayan permitido sacar ese dinero, en un avión argentino, de un país que ejerce un riguroso control de cambios? ¿Reclamará, así sea para cubrir formas, que le expliquen cuál era el destino de los fondos? ¿Investigará para averiguar si el portador del attaché es o no un miembro de la inteligencia o la guardia de confianza de Hugo Chávez?
Cuando se reunió con Chavez en Bolivia, el viernes, Kirchner, “era evidente –lo señala el diario oficialista Página 12- que Kirchner y Chávez necesitaban ponerse de acuerdo en la manera de encarar el problema”. En público, ambos eludieron pronunciarse, pero en privado Kirchner le pidió a su amigo venezolano que el gobierno bolivariano hiciera algún gesto que contribuyera a distender la situación. A Chávez tampoco le resulta económica la crisis, pero instruyó a su ministro de Finanzas para que dijera algo. Rodrigo Cabezas, el titular de esa cartera, reflexionó sobre la circunstancia “poco común” de que alguien hubiera podido salir de Venezuela con un maletín con 800 mil dólares. En Venezuela rige el control de cambios. Por su parte, el vicepresidente segundo del Congreso de Venezuela, el diputado obviamente chavista Roberto Hernández, pidió la renuncia de los directivos de la petrolera estatal. No sólo en Argentina hay sectores del oficialismo que procuran capitalizar las dificultades de sus correligionarios.
El misterio del maletín con los 800.000 dólares suma una nueva dificultad al gobierno en vísperas electorales, en particular en su relación con la opinión pública. Ningún medio puede sustraerse a un caso tan escandaloso. Varios diarios le entregaron sus primeras planas al asunto. El viernes 10, por ejemplo, el diario Clarín ocupó desde la página 1 a la 14 en una cobertura que llevaba por título general La sombra de la corrupción. Casi todo ese espacio estaba dedicado al tema del maletín, aunque una página se ocupaba de la imputación judicial de la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti. El listado de casos que golpea al gobierno en los últimos meses no es pequeño: el intento de pago disimulado de 200 millones de dólares al grupo Greco, los sobreprecios en la obra pública, el caso Skanska, la bolsa de dinero de la ministra Micelli, ahora el maletín del Aeroparque…”Parece haber una matriz de larga data –escribió Julio Blanck, el jefe de la sección política de Clarín- que ahora entra en eclosión y sale a la superficie sin pudores”.
Para colmo, en este caso, como reza la cueca “dos puntas tiene el camino”. Basta escuchar a la punta venezolana para comprender que será difícil mantener extensamente los secretos.

Historia en dos ciudades

El diario Tal Cual de Caracas, ha señalado que “las primeras sospechas de los guisos alrededor de los convenios bilaterales entre la Argentina y Venezuela se levantaron poco después de la firma de los acuerdos de 2004 (…) fuentes de Pdevesa revelan que los funcionarios designados para crear y operar la oficina de la petrolera en la Argentina comenzaron a recibir invitaciones para negocios paralelos (…)Al principio sólo eran orientaciones de Julio De Vido y Claudio Uberti: compren aquí, hablen con estas personas, vayan allá(…) la situación desbordó…”
Desborda no sólo por las indicaciones de negocios de De Vido y Uberti. El régimen de Chávez es muy observado por organismos de inteligencia política y de inteligencia financiera. Uno de ellos, por ejemplo, ha ofrecido a sus clentes y suscriptores interesantes análisis y consejos sobre el régimen de Chávez. World Check es un organismo de inteligencia financiera que se ocupa de seguir la traza de fondos considerados sospechosos por su origen (droga, terrorismo, corrupción). Esta entidad, con una década de vida y una base informativa que d servicio a bancos, agencias oficiales y servicios de inteligencia de más de un centenar de países acaba de alertar acerca de la emisión de bonos argentinos que Chávez compró por valor de 1.000 millones de dólares. En el informe dirigido a sus clientes banqueros, World Check escribe: “Quienes siguen la estructura financiera latinoamericana pueden recordar que Venezuela ya ha adquirido 4.000 millones de dólares en bonos argentinos. Lo que no es conocido públicamente es que en las anteriores compras, ciertos banqueros, arbitraria e ilegalmente dedujeron sustanciales “charges and fees” para sus propios caudales. Ellos podrían estar tratando de depositar esas ganancias mal habidas en los bancos de Ustedes. ¿Se trataría de lavado de dinero? ¿Qué les parece?”.
El organismo de inteligencia advierte sobre la inconveniencia de “aceptar nuevas y grandes sumas durante lo que resta del 2007 sin concretas y verificadas evidencias y pruebas del origen de esos fondos” y menciona el intento de introducción de 800.000 dólares ilegalmente en Argentina. “En Venezuela cunden versiones que afirman que el efectivo iba a ser una contribución ilegal del gobierno de Chávez a la campaña presidencial de la señora Kirchner”.
En apenas una semana el gobierno del doctor Kirchner se ha visto golpeado por distintos vendavales. Por eso, contra ciertos análisis panglossianos que miran el tiempo que resta hasta octubre como un viaje tranquilo hacia la victoria oficialista, en la mesa de arena de Olivos no se trabaja con la idea de “la victoria abismal” que predicen las encuestas electorales, sino con la de conjurar aceleradamente las amenazas de crisis política que se multiplican, alentadas por la inflación, la situación energética, los escándalos y los conflictos abiertos y avivados continuamente por la práctica confrontativa del Presidente.
Agosto es un mes cruel. ¿Cómo será septiembre?
¿Y octubre?

(Este artículo se publica en La Capital de Mar del Plata, domingo 12 de agosto de 2007)

10/8/07

El crac del 29 empezó igual


AGUSTIN MONTEVERDE ANALIZA LAS TURBULENCIAS
FINANCIERAS QUE AGITAN LA ECONOMIA MUNDIAL

«El problema está circunscripto al mercado inmobiliario estadounidense, y se trata de un temblor pasajero, ajeno a nuestro país.» Hasta aquí, palabras más, palabras menos, las declaraciones de la mayoría de los analistas y financistas durante las últimas semanas.
Pero fue precisamente una baja en el mercado de bienes raíces, «circunscripta» al estado de Florida, por donde comenzó a asomar lo que dio en llamarse el «crac del 29».
Lo que hoy ocurre en EE.UU. -expresado en términos simples- es que el costo de los créditos hipotecarios ha crecido por encima del valor de los inmuebles, impulsando la venta masiva de diferentes activos para cubrir el quebranto.
Y este fenómeno tiene alta probabilidad de dar paso a una etapa de progresiva desaceleración global.
En primer lugar, la realimentación de pérdidas, el efecto multiplicador del apalancamiento, el contagio a otros sectores y mercados, profundizan y prolongan la caída de los activos. Lo que es peor: aún restan producirse muchas ventas de inversores que demoran la decisión para no cristalizar las pérdidas sufridas.
En este contexto, los bancos representan uno de los sectores más castigados por la caída de la liquidez. Bancos norteamericanos, alemanes y ahora franceses anuncian pérdidas importantes sólo por la caída de los valores hipotecarios. El gobierno alemán y el BCE han debido salir al rescate.
La caída del sector hipotecario contraerá inevitablemente el gasto de consumo -principal componente del PBI estadounidense- y provocará una desaceleración de magnitud en el crecimiento de esa economía.
Las gruesas pérdidas que sufren los hedge funds los obligan a desprenderse de toda clase de activos financieros, estén o no ligados al sector inmobiliario.
Ante la pérdida de valor de los subyacentes, la obligación de reponer márgenes está forzando a los inversores a liquidar activos a precios cada vez más bajos.
Las compras apalancadas de empresas y las compañías que en estos años se endeudaron con el objeto de recomprar acciones sufren particularmente la suba de las tasas.
La desaceleración estadounidense se hará manifiesta en el segundo semestre. En julio, el desempleo creció una décima, a 4,6%.
La caída del consumo inter-no -ayudada por la desvalorización del dólar-y de la actividad en los EE.UU. -que representa un tercio del PBI mundial-se reflejarán en una reducción de los flujos comerciales y ralentización a nivel global.
Quienes afirman que la Argentina estará ajena a una crisis externa sostienen que nuestra economía exhibe hoy una serie de puntos fuertes, como la situación fiscal, el superávit comercial y la posición de reservas.
Sin embargo, un análisis cuidadoso podría marcar más vulnerabilidades que fortalezas ante el nuevo escenario internacional.
En primer lugar, la situación fiscal está lejos de protegernos de los sacudones externos.
El superávit fiscal -es tal si y sólo si no se computan las compras de divisas-está basado en una estructura tributaria distorsiva y muy dependiente del contexto internacional. El gasto crece 20 puntos porcentuales por encima de los ingresos y la contrarreforma previsional -pan para hoy, hambre para mañana-nos asegura que el deterioro será progresivo. El nuevo subsidio jubilatorio para quienes no cumplen con los aportes exigidos ha incrementado el gasto en jubilaciones en 1,3% del PBI.
Tan solo durante el año próximo, y en el marco de una fuerte retracción de la liquidez, deberemos cubrir necesidades de financiamiento por u$s 7.000 millones.
En cuanto al superávit comercial, muestra también una tendencia declinante: en los siete primeros meses del año, las importaciones crecen cinco veces y media más rápido que las exportaciones.
El inicialmente alto tipo de cambio real -supuesto sostén de la competitividad comercial- ha sido horadado por una inflación que se acelera.
Y ya no hay espacio para una «devaluación competitiva»: lejana ya la depresión de 2000, toda devaluación se trasladará inmediatamente a los costos de los factores y a los precios de los bienes.
En cuanto a las reservas internacionales, poco menos de la mitad fueron compradas con deuda tomada por el BCRA a plazo promedio de un año.
Pero debido a la fuerte caída de su valor de mercado, el Central se ha visto obligado en los últimos días a hacer multimillonarios rescates de letras para evitar reconocer el abrupto salto en la tasa de financiamiento y -más importante-devolver liquidez a los bancos y no perjudicar su balance.
¿Cómo puede ser entonces, frente a este panorama, que muchos hombres de mercado hablen de «buenos precios para reingresar»? O que nuestros gobernantes propongan «profundizar el modelo»...
No debiera sorprendernos. Ya J.K. Galbraith advirtió, al estudiar la crisis del 29, que la «repugnancia para reconocer que todo ha cambiado» fue una constante de todos los finales de fiesta. Es que... el show debe seguir.

(Publicado en Ambito Financiero el viernes 10 de agosto)

9/8/07

El maletín de Pandora

DESPUES DE UNA SEMANA DE HERMETISMO, KIRCHNER QUIERE HACER DE LA
NECESIDAD VIRTUD Y SE DESPRENDE DE UBERTI. HABRA MAS NOVEDADES.


El jueves 9 por la mañana, enfrentado al escándalo público por el maletín con los 800.000 dólares venezolanos, Néstor Kirchner se resignó a hacer de la necesidad virtud y se desprendió de su amigo Claudio Uberti, quien hasta el momento había funcionado como su contacto personal con el sistema de poder y negocios del régimen de Hugo Chávez.
Kirchner tenía agendado para ese mismo jueves por la tarde un acto que Uberti debía coprotagonizar. El presidente quiso, en principio, evitar esa foto. Después de ejecutar a Uberti, Kirchner salió a exhibir esa descarga de lastre como una prueba de que su gobierno “combate la corrupción”. Olvidó admitir que el hecho (el arribo del maletín con la fortuna venezolana) había ocurrido el sábado por la madrugada, que sólo trascendió por la curiosidad periodística y por la denuncia de un ciudadano, y que hasta el miércoles el gobierno lo silenció con su hermetismo.
Por otra parte, el apartamiento de Uberti está lejos de cerrar el caso. El gobierno debe dar todavía explicaciones sobre estos hechos que –la forzada renuncia de Uberti es una confesión de parte- implican graves irregularidades.
El sitio La Política on Line se pregunta, por ejemplo, por qué el despido “no incluye al titular de Enarsa, Ezequiel Espinoza, después de todo el responsable de alquilar el avión en el que viajó el venezolano Antonini con una valija rebosante de dólares”.
Es Enarsa, antes que Uberti, el responsable del vuelo. Si Uberti fue echado, ¿por qué se preserva a Espinosa?
Además, por cierto, no se entiende por qué, para “suscribir un acuerdo sobre infraestructura para el suministro de gas licuado”, la empresa estatal alquiló un avión en el que iba a viajar sólo una persona de la compañía, su Presidente. ¿No le alcanzaba a Espinosa con un pasaje de primera clase en una aerolínea comercial, si quería volar lujosamente?
No se explica tampoco porqué, con qué motivos funcionales, en ese vuelo a Caracas, ida y vuelta, viajaron, en cambio, dos personas de un ente que se dedica a regular y supervisar las rutas nacionales argentinas: Uberti y la señorita Victoria Bereziuk, descripta en el comunicado de Enarsa como personal “de relaciones públicas y apoyo administrativo”.
Agrega La Política on Line: “Lo que no se entiende es por qué esta nueva doctrina de echar funcionarios por errores no especificados no alcanzó a Espinoza, salvo que el gobierno tenga más información de la que ofreció sobre la relación de Uberti con la valija repleta de dólares, a esta altura casi un símbolo del kirchnerismo, que según confió tiempo atrás una fuente del poder a La Política Online, exige siempre efectivo en sus distintas negociaciones, porque ‘los depósitos en cuentas del exterior después del atentado a las Torres ya no son seguros, todos los bancos. llegado el caso rompen el secreto bancario.
Tampoco alcanzó la guadaña a Victoria Bereziuk, una joven empleada de Planificación, quien según el portal Urgente 24 tiene una relación de extrema cercanía con el presidente Néstor Kirchner”.
Más asuntos para investigar: puesto que el gobierno, en su primer reflejo defensivo, procuró echar las culpas del maletín con dólares al gobierno venezolano, ¿hará alguna movida diplomática en ese sentido? ¿Reclamará acciones? ¿Preguntará cómo puede ser que las autoridades aeroprtuarias y aduaneras venezolanas hayan permitido sacar ese dinero, en un avión argentino, de un país que ejerce un riguroso control de cambios? ¿Reclamará, así sea para cubrir formas, que le expliquen cuál era el destino de los fondos? ¿Investigará para averiguar si el portador del attaché es o no un miembro de la inteligencia o la guardia de confianza de Hugo Chávez?
Echar lastre soltándole la mano a Uberti está muy lejos de cerrar el caso del maletín misterioso. Más bien le ha dado otra dimensión, al admitir que personas muy cercanas al Presidente “algo habrán hecho”. Seguirán surgiendo novedades del maletín de Pandora.

8/8/07

El misterio del attaché venezolano con 800.000 dólares

 
Posted by Picasa


EL KIRCHNERISTA CLAUDIO UBERTI, "MANO IZQUIERDA" DE DE VIDO,
VOLÓ DESDE CARACAS CON EL VALIJERO Y ES INVESTIGADO POR LA JUSTICIA


La historia de la bolsa con decenas de miles que Felisa Micelli dejó olvidada en su baño, cuando todavía era ministra de Economía (es decir: antes de que la prensa diera a publicidad el episodio y la Justicia interviniera), parece destinada a convertirse en un cuento infantil por comparación con el attaché de un millón de dólares chavistas que el sábado 4 fue descubierto en el Aeroparque Metropolitano, en circunstancias por demás misteriosas.
En la gélida madrugada del 4 de agosto aterrizó en el Jorge Newbery un avión privado procedente de Caracas. Entre los pasajeros de ese jet Cessna se contaban cinco venezolanos y dos argentinos. Uno de los pasajeros argentinos era Claudio Uberti, hombre de confianza del ministro Julio De Vido y titular del del Organo de Control de Concesiones Viales (OCCOVI), ente encargado de supervisar el cumplimiento de las obligaciones de las empresas concesionarias de rutas nacionales y también de licitar y subsidiar obras viales. Uno de los compañeros de vuelo de Uberti, un venezolano, de cuya identidad se hablará más abajo, intentó introducir ilegalmente en el país 800.000 dólares, en un maletín en el que declaró que había “sólo libros”. Los agentes aduaneros, que sólo controlaron por sorteo el equipaje de ese viajero, detectaron la maniobra y decomisaron el maletín y su contenido y retuvieron por un rato a su portador mientras llenaban formularios; el resto de los pasajeros del Cessna dejaba entretanto la semidesierta estación aérea.
Sólo 48 horas más tarde, por una información periodística de la emisora de cable TN, el episodio trascendió. Las autoridades nacionales no sólo no habían dado a conocer el hecho a la opinión pública, sino que tampoco habían dado información a los tribunales. Según la información periodística, recabada en el Aeroparque, el misterioso portador del dinero dijo aquella madrugada ser miembro de la “misión avanzada” de apoyo a la inminente visita del presidente de Venezuela, Hugo Chávez y, según trascendió más tarde, hasta comentó en tono de chanza que los 800.000 dólares estaban destinados a un importante receptor oficial. Durante el lunes 6 y el martes 7 el hermetismo oficial fue absoluto. Hugo Chávez, que había estado reunido largamente con Néstor Kirchner y su esposa y candidata presidencial, fue una suerte de portavoz cuando recibió a la prensa antes de viajar a Uruguay. Negó (ya lo había hecho su embajada) que el valijero fuera un funcionario de la delegación venezolana y aseguró que la situación era “obra del Imperio”, que pretendía perturbar sus viajes. Entretanto, la inteligencia venezolana empezaba a filtrar en Caracas la presunta identificación del personaje que traía la fortuna: se trataría –circulaba la especie- de un empresario antichavista. Una versión que venía a reforzar la acusación presidencial.
El miércoles 8 por la mañana, cuando se supo que Claudio Uberti era uno de los pasajeros argentinos del Cessna privado, la versión lanzada en Caracas quedó en el plano de lo improbable: Uberti es uno de los argentinos más vinculados al régimen venezolano, tanto, que Kirchner estuvo por designarlo formalmente embajador antes de elegir para ese cargo (a pedido de Chavez) a Alicia Castro. Más allá de las formalidades y de sus responsabilidades sobre las rutas nacionales, Uberti funciona como un íntimo go-between entre el eje Kirchner-De vido y el caudillo venezolano, y como un reconocido abrepuertas de empresarios argentinos en el complejo mundo bolivariano. ¿Puede alguien creer que ese personaje compartiera el vuelo privado con un enemigo del régimen de Chavez?
La prensa venezolana ofrece información interesante. Asegura que el “hombre del maletín” ya estaría identificado: se trataría de un miembro activo de la Guardia Nacional de Venezuela –hoy rebautizada como Guardia Nacional Bolivariana-, una fuerza que se ocupa de resguardar las fronteras y el orden interno y que muchos en Venezuela consideran el arma de mayor confianza de Hugo Chávez. Otros agregan que el régimen encomienda a hombres de esa fuerza “transportar dinero a los países ‘amigos’ del presidente”. Según los periodistas venezolanos Marianella Salazar y Tulio Álvarez, conductores de un programa radial en la FM 99.1 de Caracas, el portador del maletín ya habría sido fletado a su país de regreso. De hecho, ni el attaché ni los dólares fueron reclamados aunque las autoridades aduaneras depositaron todo en una sucursal del Banco de la Nación Argentina en Ezeiza y encuadraron el caso bajo una figura leve, no delictiva, si bien penada con una multa equivalente a la mitad de la suma que se procuraba introducir irregularmente.
El gobierno no activó la intervención judicial. Esta fue promovida por la acción de un particular, quien reclamó que se investigara la participación del funcionario Claudio Uberti en el episodio y el destino que se había previsto para la enorme suma transportada desde Venezuela. No es forzada la conjetura de que el vuelo que llegó ese sábado a Palermo, tanto por el pasaje como por el contenido del attaché decomisado, contó con el amparo del gobierno de Chávez y la presencia de Uberti hace sospechar que el gobierno argentino podría haber estado al tanto de ese destino. La prensa venezolana señala que la certera requisa aduanera en el Aeroparque porteño fue inducida “gracias a un alerta que le pasaron a Migraciones”. Un alerta, ¿de quién? Habrá que suponer que movida desde alguno de los vastos sectores que militan en la oposición al régimen de Chavez.. Alguno con suficiente influencia.
El sostenido y embarazoso silencio del gobierno de Néstor Kirchner ante el episodio del attaché cargado de dólares, la presencia de un alto funcionario de su confianza en el vuelo observado así como la morosa información a la Justicia fatalmente se agregan a la categoría de incómodas situaciones que últimamente ha sido simbolizada por el llamado toiletgate. ¿Cómo se terminará nombrando a este caso? ¿Quizás el Chavezgate?